a primera mujer que corrió un maratón

¿Quién fue la primera mujer que corrió un maratón?

Fotografía: Boston Athletic Association

Obviamente, Kathrine Virginia Switzer fue la primera mujer en correr un maratón. Así lo dice la historia ¿no? O eso es lo que nos ha llegado a nosotros, aquello a lo que se le ha hecho más eco, lo que ha sido más noticiable. Pero, la historia no dice eso. No nos quedemos con 1967, sino remontémonos un año atrás, 1966 y cambiemos el nombre, Roberta Gibb. El lugar sigue siendo el mismo, el Maratón de Boston.

Perdonad mi ignorancia, lo cierto es que tampoco había investigado mucho más. Solo me había quedado con un nombre, el de Kathrine como la primera mujer en correr un maratón, el de Bostón, por el bombo que se le hizo en los medios de comunicación y ahora en las redes sociales con el famoso vídeo del incidente ocurrido durante la carrera.

Os lo dejo para situaros:

Por aquel entonces la participación de una mujer en un maratón no es que estaba prohibido, pero tampoco permitido. Pero cuando Kathrine llega al kilómetro tres… ya lo habéis podido ver vosotros mismos lo sucedido.

No será el Maratón de Boston 2017 donde se cumplirán 50 años de la primera mujer que corrió un maratón, sino que ya pasó, y fue el año pasado en el Maratón de Bostón 2016.

Un nombre, Roberta Gibb

Ahora vamos a hablar de ella, de Roberta Gibb, quien durante tres años consecutivos participó en el Maratón de Boston. Ella se unía a la carrera una vez iniciada, entre el follón de corredores pasaba desapercibida y las tres veces pudo terminarla. Ella no llevaba dorsal, algo que los comisarios hacían la vista gorda al hecho de que participasen extraoficialmente corredores no inscritos, lo que no imaginaban es que entre tanta gente podría haber una mujer.

“Hice mi inscripción para el Maratón de Boston y ellos me contestaron diciendo: Las mujeres no están psicológicamente preparadas para correr un maratón y nosotros no podemos asumir la responsabilidad”. Declaraciones publicadas en un artículo dedicado a esta mujer en Runner’s World Woman. Ella misma relataba que bajo una sudadera azul con capucha, unas bermudas de su hermano, un traje de baño negro (lo usó como ropa interior, pues no habían sujetadores para correr) y pelo recogido se escondió bajo unos arbustos para no ser descubierta, momentos previos a la salida. Una vez arrancó la manada de corredores, ella se incorporó. Aunque Roberta estaba ‘disfrazada’, ella confiesa que el resto de corredores descubrieron rápidamente que era una mujer. Ellos podían haberla delatado, pero no fue así. Ella misma relata que en carrera mostró a sus compañeros su miedo por ser descubierta y esta fue la reacción: “No vamos a dejar que eso suceda. Es una carrera libre”. Fue entonces cuando ella se desprendió de su sudadera con capucha y todo el mundo pudo ver que era una mujer. La gente se volvió loca, cuenta ella.

Quiero aprovechar para hacer un pequeño inciso y remarcar algo de la historia que me ha llamado mucho la atención. Ella cuenta que a pocos kilómetros de terminar, aproximadamente en los últimos tres kilómetros y a un ritmo de menos de tres horas, lo siguiente: “No sabía que se debía beber agua y así lo hice”. ¿Quién de por aquí podría correr un maratón y obviar hidratarse?

Finalmente, Roberta Gibb cruzó la línea de meta. Hechos, reacciones y una historia que no por ser menos polémica puede quedar en el olvido.

 

 

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